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Villa Constitución
Con apenas siete años, Efraín vende limones en bicicleta
La iniciativa surgió a partir de una planta adquirida por la familia cuando esperaban la llegada del pequeño, y la voluntad de un niño de ayudar a su familia frente a la crisis económica.

Un proyecto familiar que combina la superación económica y la ternura capta la atención de los vecinos a partir de la iniciativa de Efraín, un niño que está pronto a cumplir siete años que recorre el vecindario en su bicicleta vendiendo los frutos de un limonero familiar. La propuesta nació en el seno de su hogar, luego de que el menor manifestara sus deseos de generar sus propios ingresos, y hoy se convirtió en un sustento comercial autogestivo que ofrece opciones accesibles y naturales para los consumidores de la comunidad.
“Esto empezó como un sueño; mi señora tuvo siempre el deseo de poner una planta de limones en el 2019”, recordó el emprendedor Yonatan Franze sobre el origen de la plantación. Con respecto a las circunstancias de aquel momento, detalló: “Ella vio una oferta en Facebook y me dijo que lo vaya a buscar. Yo no quería porque estaba embarazada, pero ella fue igual y ahora salió esta planta hermosa, grande, que no solo la podemos aprovechar nosotros, sino toda la comunidad”.
El crecimiento del árbol frutal acompañó el nacimiento y desarrollo de Efraín, quien motorizó la comercialización actual debido al contexto socioeconómico. “Como sabemos que estamos en crisis y uno necesita, Efraín, el más chico de nosotros, me dijo: ‘Papi, quiero vender algo, ¿qué puedo vender?’. Mi señora le propuso que venda limones, ya que a todo el mundo le gustan para las comidas. Armó un combo de cuatro limones a 1000 pesos; sabemos que hoy en día 1000 pesos no es nada”, valoró Franze.
El reparto domiciliario se realiza de forma directa en el radio del barrio y genera una gran aceptación entre los vecinos por la calidez del pequeño comerciante y las propiedades del producto. “La venta viene muy bien, él es el que vende todo. Empezó y anda en su bicicleta por nuestra cuadra. La gente se emociona porque él es tan chiquito, ahora va a cumplir 7 años y cómo tiene ese impulso por vender, los acomoda en un recipiente, sale con su bicicletita y los va entregando a los vecinos”, relató el padre.
Finalmente, Franze ponderó la calidad artesanal de la producción hogareña, la cual mantuvieron durante años alejada de los procesos industriales tradicionales. “Siempre cuando viene algún conocido le regalamos como un souvenir un limón de nuestra casa, que no es solo para promocionar, sino porque es muy buena la producción, no tiene químicos, no tiene nada, posee mucho jugo y es muy rico”, cerró.