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Villa Constitución 08/07/2026

Vecinas reclaman medidas urgentes ante graves situaciones de hostigamiento

Tres mujeres de nuestra ciudad expusieron que padecen agresiones físicas, amenazas con armas y violaciones de restricciones perimetrales desde hace más de dos años.



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Tres vecinas de nuestra ciudad, identificadas como Natalia Gabriela Broya, Lucrecia Analía Niz y Marcela Silva, hicieron pública una desesperada situación de acoso, violencia física y hostigamiento que padecen desde hace dos años y medio por parte de una pareja del vecindario. Las damnificadas señalaron que, a pesar de contar con restricciones perimetrales vigentes y haber realizado numerosas denuncias, las agresiones continúan de forma diaria, lo que les genera ataques de pánico y un constante estado de temor. Ante la gravedad del panorama, solicitaron una intervención inmediata de la Justicia antes de que venza la medida de protección el próximo mes.
“Este acoso desborda, es el límite. Hay una perimetral que termina en agosto y la verdad que yo vivo con miedo. El último día que me siguió fue el miércoles; yo salía en bicicleta por calle Río Negro hacia Independencia y esta persona me siguió en moto”, relató Natalia Broya respecto a los episodios de persecución cotidianos. La vecina remarcó que las amenazas incluyen el uso de armas y que el hostigamiento se trasladó a sus ámbitos laborales: “Tengo un emprendimiento hace un año, se me aparece en el puesto y también en mi otro trabajo, donde me quiso topar la carretilla con su moto. Vivo a la expectativa de que no me vea, escondiéndome, y no es vida tener que estar pidiendo ayuda porque tenés miedo”.
Por su parte, Lucrecia Niz precisó que el conflicto comenzó tras el fallecimiento de su madre y escaló a represalias judiciales y físicas hacia sus hijos. “Le hizo una falsa denuncia a mi hijo de 24 años, por lo que él no se puede acercar a mi casa porque le puso un perímetro. Además, a mi hija le pegó con un caño y todavía tengo que llevarla a los médicos porque sigue con muchos dolores”, denunció. Niz expuso la desprotección que sienten en la vivienda familiar al manifestar: “Viven con herramientas con las que nos amenazan, sinceramente con armas. Ya hicimos varias denuncias hace dos años y medio. Lo único que queremos es que hagan algo, porque vivimos con miedo y ellos no cumplen el perímetro”.
El nivel de violencia física extrema quedó evidenciado en el relato de Marcela Silva, quien describió una violenta gresca ocurrida dentro de la propiedad. “Me llamaron para avisarme que estaban ahí. Bajé preocupada y vi que esta chica estaba metida adentro, empujando y sacando cosas. Le dije que se retirara, la empujé para afuera y ahí empezamos a golpearnos las dos. Entró la pareja de ella y ya eran varios contra una”, rememoró Silva, detallando las secuelas físicas del ataque: “Terminé en el piso con cortaduras en las piernas y en los brazos. Me agarraron de los pelos y, mientras una me pegaba de frente, la otra agarró un fierro y me lo partió por el cuello, que me sigue doliendo”.
Las denunciantes manifestaron su frustración ante los tiempos administrativos de la Fiscalía local, que fijó una citación recién para mediados del corriente mes de julio. “Con el juez específicamente no tuvimos charlas. Nos llamaron de Fiscalía y nos dicen que recién para mediados de julio, pero realmente esto ya no se puede más. A mi hijo más grande le pedí que no vaya a ciertos lugares porque lo amenazaron. Tuve que hablar con los organizadores de mi emprendimiento porque sufro ataques de pánico”, advirtió Broya sobre el deterioro de su salud. A su vez, Niz concluyó describiendo el aislamiento al que las somete esta situación: “Las personas que van a visitarnos, familiares o amistades, son amenazadas, les rayan el auto o les pinchan las gomas. La otra vez le pincharon una goma al auto de una amiga y ahora ya no quieren venir más porque no saben con qué se van a encontrar”.