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Villa Constitución
El Gobierno de Santa Fe reconoció a Delia Manzano por su trayectoria
En el marco del “Mes M”, la Provincia distinguió en Rosario a 42 mujeres del sur santafesino, destacando a 19 referentes del departamento Constitución por su compromiso social y laboral.

En el marco de la agenda “Mes M: marzo, mujeres, memoria y movimiento”, el Gobierno de Santa Fe llevó adelante un acto en Rosario para distinguir a 42 mujeres de los departamentos del sur provincial. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano, tuvo como objetivo reconocer trayectorias atravesadas por el compromiso social, la vocación de servicio y el trabajo sostenido en ámbitos educativos, culturales, sociales y comunitarios. Entre las homenajeadas, se destacó la labor de 19 representantes del departamento Constitución, quienes fueron seleccionadas por transformar sus comunidades.
Desde nuestra ciudad, el reconocimiento recayó sobre Delia Manzano, quien desempeñó funciones como trabajadora y supervisora de la empresa Cilsa durante más de tres décadas. Manzano es, además, miembro activo del espacio de la memoria por Cilsa, militante por el derecho a un medioambiente sano y actual presidente del Rotary Club Villa Constitución. Durante el encuentro, se resaltaron las historias de vida de las mujeres de los departamentos Rosario, Belgrano, Constitución, San Lorenzo y San Jerónimo que contribuyen diariamente al desarrollo de la provincia.
“Es un reconocimiento que realmente no me esperaba después de tantos años que han transcurrido de Cilsa. Fue todo muy emocionante y lindo, desde el recibimiento hasta las palabras de cada una; cada una tenía su propia historia y se iba mencionando el recorrido de vida de todas”, expresó Manzano sobre la distinción recibida.
Al recordar sus inicios en la industria textil, contó que ingresó a la fábrica a fines de 1965, con 19 años, como empleada administrativa. Sin embargo, su curiosidad por los procesos técnicos la llevó a capacitarse en el laboratorio tecnológico: “Hice cursos con el INTI y llegué a ser jefa del laboratorio. Me gustaba mirar las máquinas, me llamaban mucho la atención. Un día el jefe me preguntó si me gustaba observar el funcionamiento, me sacaron el guardapolvo de oficina y me pusieron un overol para limpiar engranajes. Ese trabajo me gustó muchísimo y me despertó las ganas de estar en producción”.
Manzano permaneció ligada a la actividad fabril durante 34 años y medio, tiempo en el cual asegura haber conocido la planta de punta a punta. En ese sentido, destacó el valor del esfuerzo compartido entre las trabajadoras. “Siempre hice entender que el trabajo de las operarias y el mío era uno solo para la empresa. No era una jerarquía que me daba poder, me daba responsabilidad. Las operarias trabajaban con un compañerismo que hasta el día de hoy resalto; eran más de cien mujeres juntas ayudándose unas a las otras para que el producto saliera bien”, manifestó.
Finalmente, subrayó la complejidad y el afecto puesto en la tarea diaria dentro de la histórica textil: “El tacto y la vista en la industria son muy importantes; ellas pasaban las manos sobre la tela y ya detectaban un defecto para arreglarlo con mucho cariño. Éramos un equipo muy unido y no veo en otro lugar el compañerismo que hubo en Cilsa”.